domingo, 5 de mayo de 2013


ACTIVIDAD_17.- UNA HISTORIA ENTRE CUATRO

EL GATO RASGUÑADO

Había una vez un gato que cada vez que dormía tenía pesadillas, volteaba de un lado a otro, se movía mucho sobre su cama de paja, el gato ya no sabia como ya no tener pesadillas. Intento colocarse de cabeza, tomar mucha leche, comer mucho pastel pero nada resultaba pues el pobre gato no conciliaba el sueño.
Un día fue con un chaneque para que le quitara ese mal, lo limpio de pies a cabeza y le dio un remedio para ese mal; comer 5 caracoles vivos, junto con un té llamado “ponesueño”, se lo debería de tomar una semana completa pero ¿qué fue lo que paso?; ¡que se desmayo!, al gato le decían rasguñado, porque después de tomarse toda esa bebida cayó sobre un montón de varas y espinas y se rasguño más que cuando tenía pesadillas.
Ese gato era un pobrecito, porque ya estaba arto y loco de no dormir, ya estaba apunto de volverse loco o un maniaco y matar a Simón.
Simón era su tío “don perrufino” como le decían en el barrio sus camaradas, el se sentía todo un don gato, dueño de todo lo que veía y lo que tocaba y por eso  su sobrino lo quería matar.
El gato rasguñado recobro el sentido y cuando se dio cuenta de los sentimientos y pensamientos atroces que estaba teniendo contra su tío, prefirió ir al bosque que estaba cerca de su casa y ahí sentado bajo un árbol grande y frondoso se dispuso a dormir, era la primera vez que sentía una paz inmensa en todo su cuerpo y entonces comenzó a dormirse, pero de pronto llego don perrufino y le dijo; ¡hijo!, ¿Cómo has estado?, te vez en muy mal estado ¿no has dormido?. El gato rasguñado abrió sus inmensos ojos y se levanto de un salto se toco la cabeza como queriendo arrancársela y se fue corriendo a su casa en el pueblo.
Pobre gato rasguñado, iba solo por las calles tomándose el remedio que le había dado el chaneque,  a simple vista se le notaba que iba borracho, pero lo que de verdad ocurría es que, le estaba haciendo daño el remedio.
Llego a su casa, y como ya no tenia mas del remedio que le había dado le chaneque, se acostó sobre el sillón y prendió el televisor, estaba viendo Bob esponja y así paso largas horas, mientras comía chetines con salsa valentina.
Ese mismo día pasó algo sorprendente paso, cuando el gato rasguñado estaba acostado en su cama para querer dormir; este levanto sus manos y patitas y se murió, por fin ya nunca se volvió a rasguñar por tener pesadillas.

2 comentarios:

  1. Ola
    La idea de tu cuento es muy buena, me encantó eso de: ¿qué fue lo que paso?, que se desmayó.Ah y lo de chetines fue genial. Tu organización textual fue buena, el léxico fue variado, fue puntual tu trabajo, pero te falló la ortografía de algunas palabras.
    Pero bueno, pobre gato, que triste final.

    ResponderEliminar