ACTIVIDAD_17.- UNA HISTORIA ENTRE CUATRO
EL GATO RASGUÑADO
Había una vez un gato que cada vez
que dormía tenía pesadillas, volteaba de un lado a otro, se movía mucho sobre
su cama de paja, el gato ya no sabia como ya no tener pesadillas. Intento
colocarse de cabeza, tomar mucha leche, comer mucho pastel pero nada resultaba
pues el pobre gato no conciliaba el sueño.
Un día fue con un chaneque para que
le quitara ese mal, lo limpio de pies a cabeza y le dio un remedio para ese
mal; comer 5 caracoles vivos, junto con un té llamado “ponesueño”, se lo
debería de tomar una semana completa pero ¿qué fue lo que paso?; ¡que se
desmayo!, al gato le decían rasguñado, porque después de tomarse toda esa
bebida cayó sobre un montón de varas y espinas y se rasguño más que cuando
tenía pesadillas.
Ese gato era un pobrecito, porque
ya estaba arto y loco de no dormir, ya estaba apunto de volverse loco o un
maniaco y matar a Simón.
Simón era su tío “don perrufino”
como le decían en el barrio sus camaradas, el se sentía todo un don gato, dueño
de todo lo que veía y lo que tocaba y por eso
su sobrino lo quería matar.
El gato rasguñado recobro el
sentido y cuando se dio cuenta de los sentimientos y pensamientos atroces que
estaba teniendo contra su tío, prefirió ir al bosque que estaba cerca de su
casa y ahí sentado bajo un árbol grande y frondoso se dispuso a dormir, era la
primera vez que sentía una paz inmensa en todo su cuerpo y entonces comenzó a
dormirse, pero de pronto llego don perrufino y le dijo; — ¡hijo!, ¿Cómo has estado?, te vez en muy mal estado ¿no has
dormido?. El gato rasguñado abrió sus inmensos ojos y se levanto de un salto se
toco la cabeza como queriendo arrancársela y se fue corriendo a su casa en el
pueblo.
Pobre gato rasguñado, iba solo por
las calles tomándose el remedio que le había dado el chaneque, a simple vista se le notaba que iba borracho,
pero lo que de verdad ocurría es que, le estaba haciendo daño el remedio.
Llego a su casa, y como ya no tenia
mas del remedio que le había dado le chaneque, se acostó sobre el sillón y
prendió el televisor, estaba viendo Bob esponja y así paso largas horas,
mientras comía chetines con salsa valentina.
Ese mismo día pasó algo
sorprendente paso, cuando el gato rasguñado estaba acostado en su cama para
querer dormir; este levanto sus manos y patitas y se murió, por fin ya nunca se
volvió a rasguñar por tener pesadillas.
Ola
ResponderEliminarLa idea de tu cuento es muy buena, me encantó eso de: ¿qué fue lo que paso?, que se desmayó.Ah y lo de chetines fue genial. Tu organización textual fue buena, el léxico fue variado, fue puntual tu trabajo, pero te falló la ortografía de algunas palabras.
Pero bueno, pobre gato, que triste final.
Tu calificación total es: 8
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