ACTIVIDAD_14.- CAMBIANDOLE EN FINAL A UN CUENTO
LA LLAMA AZUL
Jacob Ludwig Karl, Cuentos de
Grim. México, SEP-Juventud, 2007.
Erase una vez un soldado que había
servido a su rey durante años.
Un día, por causa de sus muchas
heridas no pudo servirle más, por lo que el rey se mego a pagarle.
El soldado no tenía de qué vivir y
se marchó muy triste sin saber qué hacer.
Anduvo todo el día hasta que, al
anochecer, descubrió una casa habitada por una bruja. Llamó a la puerta y pidió
que le diesen de comer y beber.
La bruja prometió darle cobijo y
alimento por aquella noche a cabio de que al día siguiente bajara a un antiguo
pozo seco donde se le había caído su llama azul. El soldado aceptó.
A la mañana siguiente la bruja le
condujo a un pozo y lo bajó en una cubeta hasta las profundidades de la tierra.
El soldado encontró la luz e hizo señas a la bruja para que lo subiera. Cuando
estuvo cerca de la boca del pozo, la bruja tendió la mano para que le diera la
llama. Peo, al ver que el soldado no quería entregársela hasta que estuviera
fuera del pozo, la bruja, enfurecida, lo dejó caer a lo hondo y se marchó.
Resignado a su suerte, el soldado
decidió fumar su pipa, que encendió con la llama azul. Con el humo se le
apareció un hombrecillo negro que le pregunto qué deseaba. Lo que fuera, desde
ese mismo momento se lo concedía.
El soldado le pidió que lo sacara
de allí y al instante se encontró en la ciudad. Buscó albergue en una posada y
ya en su habitación volvió a encender la pipa con la llama azul.
Reapareció el hombrecillo y le
pidió entonces que, como castigo al rey que no le había pagado, su hija viniera
a barrer a su habitación. También este deseo fue cumplido al instante. Pero al
volver al palacio, la princesa contó a su padre lo sucedido y el soldado fue
condenado a muerte.
Unos minutos antes de la ejecución, el soldado pensó en disfrazarse, en
quitarse la vida antes de que otros se la quitaran, también pensó en refugiarse
en el pozo donde antes había estado, y de pronto la respuesta apareció ante sus
ojos, así que encendió de nuevo su pipa y el hombrecillo volvió a aparecer y le
pidió tener la oportunidad de hablar a solas con el rey. El deseo se cumplió al
instante y el soldado apareció frente al rey.
Cuando el rey vio al soldado en frente del, mando a que lo detuvieran
pero el soldado se negó pidiéndole al rey que llegasen a un acuerdo. El rey
ordenó a los guardias que no lo detuvieran y dejo al soldado hablar.
El soldado le dijo al rey que si le perdonaba la vida, el podría hacer
que tuviera a sus pies 10 ejércitos de hombre fuertes y que su riqueza se
triplicaría, al oír esto, el rey ambicioso acepto la oferta del soldado y lo
dejo en libertad.
Una vez que el soldado estuvo en libertad volvió
a encender su pipa y el hombrecillo reapareció. Esta vez aquel astuto soldado
pidió al hombrecillo que le concediera el deseo de tener su propio reino lo mas
lejos que se pudiera y que aparecieran dos costales llenos de monedas de oro,
en la puerta de la casa de aquella bruja que decidió ayudarle. Los deseos
fueron concedidos en menos de un segundo. El soldado disfruto de su reino y se
prometió así mismo no volver a molestar a aquel hombrecillo de la llama azul
amenos de que fuera necesario.
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